jueves, 2 de julio de 2015

Un sinsentido.

Un tal Guillermo Zapata, hace 4 años, envió unos tweets de un humor negro como el carbón. Entre otras personas, sus gracejos hacían referencia al atentado sufrido por Irene Villa.

Hace escasos días, el mismo Guillermo Zapata se postuló como Concejal de Cultura para el Ayuntamiento de Madrid, saliendo elegido tras la votación pertinente.

Poco tiempo después, esos tweets fueron utilizados por los medios de comunicación para atacar a Guillermo Zapata, quitando el prestigio que pudiera tener como Concejal de Cultura, alegando que "ofendió a las víctimas del terrorismo".

Guillermo Zapata dimitió por ello de su acta de Concejal.

Guillermo Zapata, aun así, fue imputado por un supuesto delito de humillación a las víctimas del terrorismo.

Irene Villa envió un escrito al Juez que instruía el caso, diciendo que no se sentía humillada por los tweets de Zapata.

Ahora Irene Villa sufre el acoso a través de Twitter de toda una recua de usuarios que ven en su acto una deslealtad y una falta de respeto.


¿Por qué ocultar que lo que realmente se quiere conseguir con una querella/denuncia de este tipo es "echar" a alguien de un puesto, y no el solucionar un problema real?

Ya me gustaría a mi que algunos se querellaran para que nadie tuviera que vivir en la calle pasando frío, o para que no hubiera un niño con hambre en España. Pero no, la Justicia es una herramienta de la que valerse solo cuando nos hace falta y nos conviene, no para denunciar injusticias.

Algún día tengo que escribir sobre el Homo Sapiens Hispanicus, una variante involucionada del Homo Sapiens Sapiens, y mi platónica lucha para provocar un despertar entre mis congéneres.

¡Despertad, idiotas!      

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